Las calles son el mejor termómetro de esta contingencia. Por más intentos en vivir como si no existiera la influenza, o como si no nos fuera a pasar, no lo conseguí. Triste domingo sin cine ni actividades culturales ni futbol...nada.
La información fluye a cuentagotas, pero pocos medios se atreven a publicar lo evidente: las autoridades minimizaron el problema, las dependencias dedicadas a la investigación y producción de medicamentos fueron descuidadas al asignar el presupuesto.
Sólo nos queda esperar, no hay de otra...por mientras, habrá que acostumbrarse a las escenas lúgubres de personas con cubrebocas....
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